Después de la paz

Por: Frally Marcela Salazar Arango*

No es casualidad que el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, esté hablando continuamente de conseguir la paz con las Farc, pues hace pocos meses, días antes de cumplir sus dos primeros años de mandato, las encuestas realizadas por las tres firmas más importantes del país, Invamer Gallup, Datexco e Ipsos Napoleón Franco -fueron consultadas 3.409 personas en total-, revelaron cómo su favorabilidad iba descendiendo.

Tampoco fue casualidad que la mayoría del país creyera que tener a Santos como mandatario era como tener de nuevo  a Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de la República, pero pasó lo que los mismos nueve millones de votantes (votación histórica) nunca llegaron a pensar y es lo que diversos colombianos sabemos y vemos a diario en nuestros medios de comunicación: que mientras más se presume de la corrupción del ex presidente y quienes trabajaban para él, más se ve las malas discusiones entre el actual y pasado mandatario.

El proceso de paz del que nos habla el antes ministro de defensa Juan Manuel Santos, quien aseguró que es continuación del Gobierno anterior, es un arma de doble filo que no solo le sirve como mecanismo de defensa, que usa hacia las criticas hechas por los seguidores de la política de Uribe, sino también como una forma de asegurar su puesto como presidente en las elecciones del 2014.

Conseguir los resultados que busca nuestro electo presidente suena muy rosa (color que resulta de la combinación del rojo-sangre y blanco-paz), pero vayamos más allá de lo que nos pintan, y detengámonos a pensar  qué pasaría si todas las personas armadas al margen de la ley aceptan el diálogo, luego aceptan entregar las armas y volver a la vida que a ellos también les dibujan muy rosa, pero que a diferencia de muchos colombianos ese color no existe para ellos.

Pero sigamos soñando: deciden cambiar porque “su familia y amigos los esperan”, ah, y la política también. Entonces esperan a un hombre que trabaje para que ayude a sus padres hermanos, primos y al Estado, lo cual hace que se les pueda asegurar un empleo, o como se ha hecho con muchos desmovilizados: darles un sustento mensual para que no delincan de nuevo. En palabras claras: al mantenerlos con los impuestos, que seguro subirán más a los colombianos, pues se les está brindando seguridad. Si deciden no mantenerlos y más bien piensan darles trabajo, llega mi pregunta: ¿si no hay para los colombianos que han estudiado y llevado hojas de vida a cuantas empresas X les ofrezca empleo, ahora para quienes que junto al Gobierno han desagrado el país por más de 50 años -desempleo-?

Este sueño patriótico en busca de la paz se puede mirar desde tantos puntos amables como intenciones buenas, como el Ejército, quienes día a día dan su vida por nosotros y tienen como misión, entre otras, la integridad del territorio nacional, pero si ya no deben velar por esta integridad para qué necesitaríamos entonces tanto ejército.

Tanto se ha criticado y culpado a Álvaro Uribe por el surgimiento de las bacrim-llámese bandas criminales o grupos paramilitares organizados después de la movilización-, que es justo que nos detengamos a pensar qué puede surgir de más y más desempleo, del aumento en impuestos y de lo que mucho se escucha de las alianza que mantienen estos grupos armados con la guerrilla, y es entonces en ese momento en que el sueño se va convirtiendo en una pesadilla colectiva.

Es un proceso que solo está en diálogo, en un país con optimismo, pero cada gobierno lo ha sabido mermar mostrando que en Colombia buscar la paz sirve como campaña política, y si esta vez no se logran los resultados deseados, nuestro actual presidente pasará a la historia como uno más que creyó en las Farc y le dejaron “la silla vacía”.

El fin de la guerra les conviene más a pocos que a muchos y a nuestro mandatario le puede servir como campaña política para su reelección.

*Estudiante de séptimo semestre del programa de comunicación social y periodismo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

COMENTARIOS:

COPYRIGHT © 2013 aquiestamos.net - Prohibida su reproducción total o parcial.

Scroll to top