DIH y Víctimas: Dos conceptos que debe comprender las Farc y el Gobierno

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Al reconocer que todas las partes deben cumplir el DIH, debemos indicar que éste busca principalmente establecer límites al desarrollo de la guerra

El siguiente texto es la opinión y responsabilidad del autor y no compromete la opinión y responsabilidad del medio aquiestamos.net

 

Por: Elkin Eduardo Gallego Giraldo*

 

Luego de todas las discusiones mediáticas de los últimos días, en torno a un punto central de la agenda: “los derechos de las víctimas”, debemos entrar a evaluar si la actual discusión se viene dando de manera coherente con el marco normativo que se aplica como norma especial en situaciones de Conflicto Armado: el Derecho Internacional Humanitario.

Y es que, bien pareciera que los miembros de las Farc que se encuentran en la Habana, o no supiesen de la existencia de este marco normativo o no quisieran que se aplique, dado que así se entiende de las comunicaciones que han emitido en los últimos días, donde indican que sus detenidos en las prisiones colombianas deben ser considerados víctimas, pero no así los militares y policías que han sido asesinados y retenidos bajo condiciones contrarias a los tratados internacionales.

Por ello pretendo sólo desde el punto de vista académico, alejado de las discusiones de las diferentes partes en el diálogo (Estado, Farc y opositores al diálogo) sí, reconozco que existe una tercera fuerza que incide mucho en lo que finalmente se decida en la Habana y en si el Pueblo Colombiano lo refrende o no (la oposición en cabeza de un ex presidente); daré entonces un repaso por los aspectos a tener en cuenta para esta discusión de la condición de víctima.

En primer lugar hay que reiterar que en el marco de un Conflicto Armado de carácter No Internacional (está más que comprobado que en Colombia lo hay) se debe aplicar el Derecho Internacional Humanitario, el cual tiene una distinción fundamental con los Derechos Humanos, y consiste en que el primero es una obligación en cabeza de todas las partes en conflicto y no sólo del Estado, como se alega en el segundo cuerpo normativo, ello implica que tanto las Farc como el Estado y cualquier otro grupo que haga parte de las hostilidades, tiene el deber jurídico de cumplir con las reglas del DIH, las cuales tienen una regulación muy amplia, contenida tanto por normas de la costumbre internacional como por tratados internacionales que en gran medida han recogido las reglas de la Costumbre, normalmente se hace referencia a los Convenios de Ginebra de 1949 y sus dos protocolos facultativos de 1977 por ser los instrumentos más completos en la materia.

Por tanto, al reconocer que todas las partes deben cumplir el DIH, debemos en segunda medida indicar que éste (el DIH) busca principalmente establecer límites al desarrollo de la guerra, los cuales van orientados principalmente a proteger a quienes no participen en las hostilidades o que habiendo participado han depuesto las armas por rendición, captura, enfermedad o cualquier causa análoga, así como tiende a proteger los bienes de estos grupos poblacionales, tales como escuelas, viviendas, lugares de cultos y todos aquellos bienes necesarios para la supervivencia de la población civil, así las cosas, estos grupos de personas y estos bienes, son consideras protegidas por el DIH, generando para las partes en conflicto, la obligación de cumplir con un amplio catálogo de derechos que incluye no atentar de ninguna manera contra ellos.

En tal medida, cuando una persona no hace parte del conflicto (como la población civil en general) o siendo parte del mismo depone las armas por cualquier causa, queda en un punto en el cual puede ser susceptible de violaciones a sus derechos y por tanto convertirse en víctima en el marco del conflicto por parte de alguno de los grupos que hacen parte de él, y en consecuencia, nace para esa persona el derecho de exigir que en el contexto de un proceso de diálogo de paz o fuera de él, sea tenida en cuenta y se garantice sus Derechos a la justicia, la verdad y la reparación como verdadera víctima que es.

Por ello, son irresponsables las afirmaciones de diferentes “expertos” que en los medios de comunicación toman posiciones extremas frente a quienes son y no son víctimas, basados más en intereses políticos que en un análisis serio de cada caso.

Así, puede afirmarse que en el caso colombiano, todas las partes han causado víctimas, algunos más que otros, pero todos han causado dolor y sufrimiento y que en esa misma lógica quienes han sido parte del conflicto en mayor o menor medida también pueden ser víctimas del mismo, en tanto se demuestre que la contraparte no les respetó las reglas del DIH.

Lo que sí debe quedar totalmente claro, es que en el conflicto armado colombiano más del noventa por ciento (90%) de las víctimas lo comprenden la población civil que nunca tomó parte en las hostilidades, es una cruel realidad que nos lleva a la premisa inicial, las partes deben comprender el DIH y el concepto de víctima que de ella se desprende, porque la práctica constante de esta guerra ha sido infringirlo y generar con ello millones de víctimas.

 

*Presidente del Instituto Colombiano de Derechos Humanos y Docente Universitario

 

Tomado de: http://icdhcolombia.org/index.php/blog/dih-y-victimas-dos-conceptos-que-debe-comprender-las-farc-y-el-gobierno

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