Espacio Público actúa como un miembro activo de la fuerza pública que atropella a las mujeres trabajadoras informales del centro de Medellín

vendedora

 

 

UN LLAMADO URGENTE A LAS ORGANIZACIONES DE MUJERES, A LAS FEMINISTAS Y TODAS AQUELLAS PERSONAS ACTIVISTAS DEFENSORAS DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES.

 

El siguiente texto es la opinión y responsabilidad del autor y no compromete la opinión y responsabilidad del medio aquiestamos.net

 

Hoy Espacio Público1 actúa como un miembro activo de la fuerza pública que atropella constantemente a las mujeres trabajadoras informales del centro de la ciudad de Medellín

La Red juvenil feminista y antimilitarista de Medellín quiere expresar su indignación ante los hechos de atropellos a los cuales vienen siendo sometidas las mujeres trabajadores informales en el centro de la ciudad (Comuna 10-La Candelaria). Desde hace aproximadamente cinco meses se ha agudizado la acción arbitraria y de abuso de autoridad contra todas las personas que realizan trabajos de ventas informales, en especial contra las mujeres, con las cuáles ejercen insultos, decomiso de sus mercancías y golpes constantes, Espacio público junto con la policía abusan y generan violencia hacia las mujeres trabajadoras informales todo los días en todo momento

 

Los casos:

 

Caso 1:

Alba es una mujer de 38 años que trabaja como vendedora ambulante en el parque de San Ignacio desde hace ya varios años. Ella vive de 25.000 pesos, promedio de ingresos diarios, que debe distribuir en el pago del carrito de ventas diariamente, comprar nuevamente los productos para vender, pagar sus pasajes y el resto solventar la vida de 3 niñas y su compañero discapacitado que tiene a cargo. El 27 de mayo, después de iniciar sus labores desde temprano, con sus termos de tinto y la sombrilla nueva que había comprado para el carrito, se encuentra a las 10:30 con la llegada del personal de Espacio Público, formado por 1 mujer y 4 hombres, quienes le arrebataron su carro en medio de la agresión, humillación y despojo. Según Alba, todo paso muy rápido, cuando la mujer de espacio público se acerca disimuladamente al carrito, mientras la cerca para no poder defenderse de la llegada posterior de los 4 hombres que cogen violentamente el carro para subirlo al camión de Espacio Público. Alba se resiste y recoge todas sus mercancías para evitar una perdida mayor; salva el termo, los confites y cigarrillos, mientras ve partir el carrito, que le costará rescatar de manos del Estado por la “módica” suma de 30 mil pesos como mínimo por el “concepto de parqueadero”. Ella nos cuenta que esta suma se debe pagar cada vez que Espacio Público le quite el carrito. Para ella, esta era la primera vez de una serie de agresiones que viene sucediendo en toda Medellín, y muy particularmente en el centro, donde la actual política del gobierno local se ha ensañado en despojar a las trabajadoras y trabajadores informales de su medio de trabajo, su propio capital por medio de la violencia estatal y policial, como nos dice Alba “ya hasta los termos de tinto se los están llevando”. Al final, ella no sabe cómo va a pagar la sacada del carrito, si le cuesta más que dos días de trabajo…. Hoy Alba no sabe cómo hacer para impedir esto, pero lo que sí sabe es que tiene que sacar el carrito, porque si no……los dueños que los alquilan se lo cobrarán con igual mano dura o peor que la del Estado neoliberal que hoy participa activamente del robo constante al pueblo trabajador.

 

Caso 2:

Berenice es otra mujer vendedora informal que ha vivido el atroz peso de los gobiernos neoliberales en Medellín y particularmente en el centro. Con 57 años, de los cuales lleva 20 como desplazada del Norte de Antioquia y 15 de tener su puestico de ventas en la calle Junin, llegó por cuarta vez a la fila de la Secretaria de Espacio Público en las Torres de Bomboná, luego de haber sido agredida física, verbal y psicológicamente al tiempo que “robada” por el funcionariado en la calle que actualmente hace batidas masivas contra las y los trabajadores informales de la ciudad en nombre del “derecho al espacio público”. La encontramos parada afuera de la puerta, pidiéndole a la vigilante de la empresa Colviseg que le permitiera sentarse en la sillita porque es discapacitada de una pierna y se sentía muy mal. La vigilante en frente nuestro le negó la entrada y le dijo que no podía pasar porque ya había estado 4 veces y además no podían solucionarle nada. La señora nos comenta que su drama comienza el miércoles 21 de mayo, cuando 8 personas con chalecos de espacio público comienzan a hacer una redada. Extrañamente se ensañan con las mujeres vendedoras de tintos y mangos. Ella como otra mujer, fue violentamente agredida por una de las mujeres que componía el grupo quien la empujó y le causó daños en su brazo. Mientras tanto, los otros hombres del grupo se apropiaron del carrito y la sombrilla, montándolo al camión. Según nos cuenta, le dijeron que debía pagar 190 mil pesos para liberar el carrito e ir a la Inspección para saber que debía hacer. Berenice afirma que ya ha ido a la Inspección pero le dicen “que no es con ellos, que le corresponde a espacio público”. En menos de una semana debió buscar abogado y poner una tutela, pero aun así nada cambia, mientras cada vuelta le cuesta el cansancio, la pérdida de tiempo de su trabajo y dinero, la humillación y violencia institucional que se repite en todo el proceso de despojo y robo actual. Fue así que al vernos hablar con la señora, la funcionaria que la ha atendido sale a decirnos que ella ya le había dicho que hacer, por tanto Berenice no sabía qué hacer y ni siquiera cuanto debía pagar por liberar su carrito. Al preguntarle a la funcionaria si le había informado de la ruta de derechos humanos, de personería y defensoría como entes que trabajan por la atención y garantía de los derechos, la funcionaria afirmo que NO, porque eso no le correspondía como función de Espacio Público. Hoy Berenice es madre y abuela cabeza de familia de 3 hijas y 5 nietas en la comuna, que dependen económicamente de ella.

La cadena de agravios que vimos ante nuestros ojos es la realidad y precio del pan diario para las y los trabajadores informales de la ciudad, que viven en medio de la militarización intensiva, el despojo de los bienes comunes y propios que dejan más expuestas a la explotación en el actual modelo de economía financiera extractivista neoliberal. Como Alba y Berenice el proceso de segregación socio espacial que se ejerce con paramilitares, policías pero también con un nuevo ente Espacio Público adscrito a la Alcaldía local concretamente a la Secretaria de Seguridad, que opera sin piedad ni limite en territorios de re-estratificación social y control poblacional como el centro de la ciudad. Sin duda alguna, la responsabilidad estatal en estos crímenes se evidencia tanto en la acción como en la omisión en esta ruta de la muerte que es hoy por hoy la política de espacio público. Sabemos que para la Gerencia del Centro, esto no es un problema sino una solución, que ha visto establecerse sobre la unidad entre desarrollo urbano de estratificación zonal y militarización, en la cual, las mujeres son cada vez más expuestas a las violencias que se desprenden de la re-victimización, el empobrecimiento y la perdida de cualquier recurso para sobrevivir.

 

Pronunciemos:

Hacemos un llamado a todas las feministas y organizaciones de mujeres de Colombia y el mundo, a pronunciarse contra todos estos hechos de violencia a los que vienen siendo sometidas las mujeres empobrecidas por el Estado neoliberal en la ciudad de Medellín.

Enviar sus pronunciamientos solidarios a RED JUVENIL FEMINISTA Y ANTIMILITARISTA con copia a: Iván Darío Sánchez Hoyos, Secretario de Seguridad- Alcaldía de Medellín.

redfeminista.antimilitarista@gmail.com
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Secretario de seguridad Iván Darío Sánchez:

Teléfonos: 385 84 77 / 385 84 60

 

 

 

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