La abuela de los mangos

Doña Martha es ejemplo de vida para las personas del barrio Moravia, de Medellín y del país entero

 

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Por: Katherin Ruiz

Es una  Mujer con apariencia humilde a quien en la piel se le nota ya los estragos del sol y las marcas de los años. Una sonrisa y una belleza interior, que a pesar de los problemas lucha y no deja de soñar, ella es la abuela de los mangos. Ni el frío ni el calor de la mañana son impedimento para que la abuela, como suelen llamar a Martha Lina Ospina, salga con su carrito a venderle a los niños del barrio Moravia las cáscaras  y las tiras  de mangos.

Con más de 70 años de edad, doña Martha vela por sus dos hijas, sus nietos y su hermano mayor, quien perdió un ojo, la memoria y la movilidad en las piernas tras sufrir un lamentable accidente que lo dejó así. Todos los días doña Martha trabaja para conseguir el alimento diario. Ella vende mangos a 100, 200 y 500 pesos. Trabaja desde las 10 de la mañana, acompañada de su hermano, y está de regreso a su casa pasadas las 7 de la noche.

Martha todos los días está en el barrio Moravia, parquea su carrito al frente de la escuela Fe y Alegría y espera a que los niños, sus clientes fieles, vengan y le compren.

-Desde hace aproximadamente 44 años doña Martha vende mangos, por esto es conocida como la abuela de los mangos. Son las palabras de Alejandra Vidal, una vecina de doña Martha, quien dice conocerla y quererla mucho.

Esta mujer no solo se conoce por vender cascaras y tiras  de mangos, sino también por su espíritu emprendedor. Desde noviembre de 2012 visita Centro Día, un lugar que se ha convertido en su segunda casa, porque allí le enseñan toda clase de manualidades y costura. Además de las capacitaciones recibe un almuerzo diario.

A pesar de sus años, doña Martha todavía conserva la esperanza de poder terminar sus estudios. Así que decidió, muy a pesar de las obligaciones, hablar con las directivas de Centro Día para recibir una beca y poder terminar sus  estudios en forma gratuita.

Hoy esta mujer con más de 70 años de edad se siente orgullosa de sí misma, porque gracias al esfuerzo de toda su vida  logró conseguir una casa humilde con paredes de madera y piso de cemento para ella y su familia, y ahora como reconocimiento de su buen comportamiento y sentido de pertenencia por Centro Día, va a realizar uno de sus sueños interrumpidos por las obligaciones diarias, terminar el bachillerato. Doña Martha es ejemplo de vida para las personas del barrio Moravia, de Medellín y del país entero, porque a pesar de su edad y situación económica no se cansa de soñar, sonreír y disfrutar de lo que el día a día le va proponiendo.

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