La prisa del tiempo y la generación de “afán”

El progreso científico, las nuevas comunicaciones y el consumismo, de una u otra forma pueden ser los responsables del aceleramiento prematuro del ritmo de mí vida

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Por: Katherin Ruíz

Opinión
Dedico la mayor parte de mis días trabajando o estudiando ¿Qué hay de las personas que están en mí alrededor? Así es, son 24 horas que me ofrece el día; 7 para ir a la universidad, 8 para trabajar, 6 para dormir y me sobran tres. No son suficientes porque necesito tiempo para realizar mis actividades cotidianas, compartir en familia y disfrutar con mis amigos.

Aun es más difícil detener el tiempo, los días parecen horas y las horas minutos. ¿Cómo sería si en vez de aligerarse el día, antes aumentara de dos a cuatro horas? Tal vez me dedicaría más tiempo, frecuentaría más la lectura, el cine y las demás actividades sumergidas al pensamiento crítico. El problema es que los Tiempos de inmediatez y la opresión de una u otra forma me han llevado a una idiotez mental.

Soy impaciente por naturaleza, la poca capacidad de esperar me ha llevado a una generación envuelta por la palabra “afán”. En muchas ocasiones me ha pasado que me dirijo a una estación del metro y por casualidades de la vida me encuentro con un amigo, las palabras no pasan de ¡hola!, ¿Cómo estás?, me encantó saludarte. No han pasado ni 5 minutos y ya nos estamos despidiendo. No se necesita ser semiólogo para leer mi lenguaje corporal, las veces que he abordado el metro casi siempre he estado de afán. No he llegado a la segunda estación y ya aparecen en mí los tics nerviosos y las miradas fijas hacia el reloj.

Esta generación envuelta por el afán muchas veces me ha llevado a abordar de forma inmediata todas las actividades en el menor tiempo posible. Tal vez esta concepción psicológica se presenta porque me siento bajo presión por no contar con suficiente disponibilidad de tiempo.

Sin embargo, El progreso científico, las nuevas comunicaciones y el consumismo, de una u otra forma pueden ser los responsables del aceleramiento prematuro del ritmo de mí vida. La presión de las industrias por producir e innovar de forma desproporcionada, no solo han reducido mi integridad y mis relaciones familiares, sino que a raíz de ello se ha visto estropeado mi análisis crítico. Antes tenía más tiempo para razonar y reflexionar, pero ahora continuamente me siento bajo presión del tiempo.

Un estudio realizado por dw tv prisma “un mundo acelerado” plantea que las nuevas tecnologías a su vez logran economizar tiempo, pero ¿ganó realmente tiempo? no, este sistema me mantiene sumergida al plan de consumismo, porque si analizo a profundidad las nuevas tecnologías encontraré que en el fondo me está robando la capacidad de pensamiento crítico, convirtiéndome en un ser mecánico. Un ejemplo muy razonable, es el uso corriente de los computadores, puesto que me facilita hacer las cosas más rápido, pero me atrapa haciendo pasar más tiempo en los espacios virtuales.

La presión del tiempo no solo me mantiene ansiosa, si no que a raíz de ello ciento que la resonancia del planeta ha evolucionado. ¿Qué tan cierto es que las horas se han recortado? Uno de los factores son la inmediatez del tiempo y la otra es que a medida que uno crece y se ocupa de las obligaciones laborales, el tiempo se vuelve más corto. Me ha pasado que tengo recuerdos gratos de mi infancia y que a lo largo figuran una inmensidad de días. Así bien que no puedo decir que se ha transformado la tierra, porque en realidad la innovación de las industrias y las obligaciones diarias han sido los responsables de volverme los días más cortos.
¿A quién no le ha pasado que la noche se hace más corta? Supongo que a todos y más aún si ese día fue agotador. Un día mi hermana se despertó diciéndome que la noche había estado corta y sintió que no había dormido nada. Llegué a la conclusión de que la noche solo fue corta para ella, porque tuvo un día lleno de mucha presión laboral.

El juego del tiempo va ligado a muchos factores ya mencionados. ¿Qué hay de los hospitales?, ¿por qué será que en vez de volar el tiempo antes se detiene? no sólo lo he sentido, sino que he escuchado a personas decir que los minutos se vuelven horas y que las horas días. Una vez mi Abuela estuvo internada en una clínica de reposo en el cual no podía tener acceso a ningún medio de comunicación, recuerdo que me decía que había perdido la noción del tiempo. Así que entendí que se le hizo largo porque estuvo totalmente aislada de las comunicaciones y de las tecnologías.

Es de ahí donde puedo afirmar que el papel de las industrias y el de las nuevas tecnologías han sido los promotores en acelerar mi vida cotidiana. Así que no puedo confundir la generación de “afán” con la sensación de que el planeta Tierra a causa de los terremotos y a la nueva alineación de planetas, como lo exponen los mayas, sean los responsables en hacerme los días más cortos.

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