Moravia: Un lugar construido con los desperdicios de la gran ciudad.

Moravia a pesar de ser un barrio marginal y con altos índices de pobreza, es considerado a nivel local, nacional y hasta internacional, como uno de los sectores más reconocidos por su cultura e innovación

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Por Katherine Ruíz

Moravia el antiguo basurero de la ciudad de Medellín, quién ha guardado la memoria orgánica de los residuos de la ciudad de la eterna primavera, ha sido reestructurada por asentamientos campesinos, que hoy en día ha dado lugar a uno de los centros con mayor diversidad cultural a nivel local y nacional.
Anteriormente, Moravia y sus sectores aledaños como; El Oasis, El Morro y El Bosque eran el epicentro más contaminante de la ciudad, pero que ante los ojos de muchas personas éste era el centro de refugio que facilitó, de cierta forma, la estabilidad económica, social y emocional de ellos y de cada uno de los miembros de su familia.

Moravia o Fidel Castro como lo solían llamar, ha sido un lugar importante para la memoria de muchas personas que no contaron con un techo para dormir, especialmente la población campesina que fue desarraigada en el Oriente Antioqueño, en los departamentos del Córdoba, Urabá y Chocó.

Para la década del 50 fueron muchos los factores de desplazamientos forzosos en Colombia, los cuales en su gran mayoría se presentó por las luchas bipartidistas entre liberales y conservadores. Es de allí donde muchas familias campesinas divagaron de un lugar a otro por las diferentes ciudades del país y en la que muchos de ellos vieron en Medellín y mucho más en el barrio Moravia un lugar para la vida.

Así es que el basurero de Medellín no sólo se convirtió en el centro residencial para muchas personas, sino que también pasó a ser una gran fuente de empleo, pues allí encontraron todo tipo de elementos reciclables, alimentos, abrigos, ropa, inmuebles y hasta materiales de construcción. Entonces es de ahí cuando estas personas aprovecharon el lugar y los recursos para construir encima de la basura lo que hoy compone el barrio Moravia, El Oasis, El Morro y El Bosque.

Estos predios ilegales fueron construidos a partir de materiales de desecho y desperdicios arrojados por la misma industria, la pavimentación de la tierra fue empíricamente realizada con arenilla recogida de los mismos tumultos de la basura, considerando el sector como un lugar inapropiado para la vivienda, especialmente por las innumerables bacterias, plagas y animales de alcantarilla.

“Es posible construir en un sector invadido por la basura siempre y cuando se realice un relleno sanitario, lo cual necesita de un tiempo determinado para volver a su estado natural. De igual forma se necesita la composición de muchos materiales de construcción para obtener un terreno firme y compacto, de no ser así es probable que el terreno propicie un desnivelamiento en el piso”. Así se refirió el Ingeniero civil, Pablo Rinaldy egresado de la Universidad de EAFIT.

Asimismo, Rinaldy aseguró que este tipo de situaciones pueden mostrar altos niveles de gases y lixiviados tóxicos, que a largo plazo de descomposición lograrán causar explosión o serios problemas de salud pública en la comunidad.

La Dirección Nacional de prevención y atención de desastres del Ministerio del Interior, afirmó en 2006 en un informe de La Alcaldía de Medellín sobre Moravia una historia de resistencia, los riesgos ambientales que atentan contra la salud y la vida de las personas que habitan allí, especialmente El Morro, que todavía presenta niveles de contaminación y gases tóxicos.

El problema se centra principalmente en que Moravia y los sectores aledaños, carecen de la infraestructura de acueducto y alcantarillado, es por ello que se agudiza más los problemas de salud pública. Sin embargo, es importante resaltar que estas zonas han sido estudiadas por grandes expertos durante un largo proceso, con el fin de mitigar el impacto ambiental a través de la implementación de árboles y zonas verdes.

Moravia ha tenido grandes cambios a lo largo de la historia, en primera instancia cuando el Municipio de Medellín decidió reubicar el sitio para los lotes de basura, segundo cuando las personas víctimas del desplazamiento ven en ella una alternativa para el trabajo y la vivienda, tercero cuando se produce el cierre del basurero y el último es cuando se reconoce la identidad cultural y social del barrio.

Es para a mediados del año 1983 que el Gobierno Municipal decide el cierre del basurero debido al gran porcentaje de habitantes que estaban expuestas a problemas de salud pública. A pesar de que ya se estaba restaurando los sectores contaminados, la gente se encontraba en grandes desacuerdos especialmente porque sólo con la basura encontraban el modo de supervivencia.

“Desde los 15 años he vivido en el barrio Moravia, mi familia y yo fuimos víctimas del desplazamiento forzoso en el Municipio de Granada, cosa que nos tocó divagar de un lugar a otro y llegamos justo al basurero porque era la única fuente para conseguir alimento y refugio. En los ocho años que duró el basurero nosotros nos la pasábamos reciclando, separando las basuras, el metal y la chatarra, luego de que el Municipio de Medellín lo quitara se nos acabó el trabajo y nos tocó buscar otras alternativas, pues yo me puse a vender mangos”. Declaró Martha Ospina quien hoy día conserva su negocio y que es reconocida en el barrio Moravia como la Abuela de los mangos.

Así como Martha Ospina, hay muchas personas que vivieron de los desperdicios de la basura y que después del cierre de éste, les tocó mirar otras alternativas, unos se dedicaron al comercio informal, otros siguieron en el reciclaje y otros a los trabajos ilícitos.
Fue entonces cuando La Alcaldía y otras organizaciones se empezaron a interesar por recuperar el sector e implementar intervenciones. Entre ellas el grupo RECUPER por el apoyo de grandes empresas de la ciudad y estudiantes de la universidad de Antioquia.

Asimismo, se construyó gracias al padre Vicente Mejía la Escuela Fe y Alegría, la Parroquia y la cancha de futbol. De igual forma para aproximadamente el año 2002 la Alcaldía de Medellín con el Gobierno de Sergio Fajardo, se estableció un plan de desarrollo que constaba en la realización de un centro cultural para recuperar la memoria del sector.

De cierta forma, el Centro Cultural de Moravia fomentó la identidad cultural y social del sector, especialmente porque gracias a ello se pensó en realzar las redes artísticas, la música, la literatura, la danza, las artes escénicas con el fin de mitigar la pobreza y mostrar la innovación y creatividad que de una u otra forma ha hecho la diferencia en los diversos sitios marginales del país.

Para aproximadamente el año 2007 Moravia aún estaba en procesos de intervención integral, en la que los habitantes con mayores riesgos de salud pública serian reubicados en nuevos predios, especialmente los del sector El Morro. Sin embargo, la Alcaldía de Medellín está en espera de tratar los sitios que en el momento no se pueden habitar como el antes mencionado, con fin de crear en él un parque interactivo para promover más aun la cultura del lugar.

Hoy en día Moravia a pesar de ser un barrio marginal y con altos índices de pobreza, es considerado a nivel local, nacional y hasta internacional, como uno de los sectores más reconocidos por su cultura e innovación, no sólo por el apoyo de la Alcaldía de Medellín, sino por la misma gente que ha luchado por enterrar en sus memorias la barbarie y el sadismo de la guerra a través de hechos conmemorables como la realización de un barrio con los desperdicios de toda una ciudad. Asimismo ha sido epicentro de turismo para muchas personas y artistas reconocidos que valoran la identidad social y cultural de las personas que vieron en Moravia un lugar para la vida, el trabajo, la cultura y la innovación.

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