Para el ya no grande con casa hasta en Llanogrande

llanogrande

 

Que acorde tu frase: “La culebra sigue viva, la hemos desalojado y le hemos quitado oxígeno pero no pudimos derrotarla”

 

 

El siguiente texto es la opinión y responsabilidad del autor y no compromete la opinión y responsabilidad del medio aquiestamos.net

 

Opinión

 

Por: Aseneth Cañas

 

Quiero decirte y agradecértelo todo y como tú posees el arte de escuchar te escribo en representación del pueblo colombiano al que tanto escuchas y poco olvidas.

Infinitas gracias te doy por aumentar la edad para pensionarse, pues ahora no tendremos que preocuparnos por alcanzar lo inalcanzable, la pensión.

Gracias por subir la gasolina, así habrá menos carros porque no se puede tener lo que es imposible de mantener y por no bajar las tarifas de servicio público, pues con un estricto plan de ahorro de agua y luz contribuimos sin querer queriendo a la disminución del calentamiento global.

Gracias por no rendir cuentas por la plata de los capos y por despilfarrar millones en tu estéril guerra, pues así le damos la razón a Estanislao Zuleta al decir que el conflicto es el mejor camino para alcanzar la paz.

Gracias por regalar Telecom y los cuatro millones de pesos por orejas con tu aval de falsos positivos, ya que con esto nos recuerdas como dijo el pensador que: “Poseemos una magnífica, una redentora capacidad de olvidar”.

Gracias por llamar a la masacre de Cajamarca error militar, diciendo a la vez a Colombia que la lealtad era garantía de cumplimiento y como dijo Nietzsche: “Cuando uno no oye nada, puede tener la ilusión de que allí no se dice nada”, pero tú mi ex presidente lo dices todo.

Por eso saliste limpio de las chuzaditas del DAS. Ya lo dijo el filósofo: “Consiste en decir lo que ya se sabe, en reconocer lo que secretamente se conoce”;  más limpio que el sur del país con tu Plan Patriota que huele a fumigado, con sus cientos de soldados gringos expertos en gastar pólvora en gallinazos, pero no tan limpio como tu hacienda Guacharacas de dos mil hectáreas equivalentes a casi 80 barrios de Medellín, imitando las teorías de producción de Marx y su “inmenso arsenal de mercancía” porque como lo aseguras: “Hay que hacer de Colombia una tierra de propietarios”, pero ¿cuántos propietarios?

Hablando de propiedades, debe ser fabulosa tu casa en Llanogrande, donde caíste del caballo cuando más caído estabas. Supongo que allí tampoco se reunieron las autodefensas, afortunadamente tú mismo lo negaste todo.

Pero no sólo se trata de agradecerte sino también de felicitarte por tus honoris causa y tu Medalla de La Libertad recibida en la tierra del tío Sam, impuesta por Bush, quien tampoco quedó con ganas de reelegirse.

No olvidemos tu amor por tus retoños, tan grande como la valorizada de las tierras compradas por los artesanos del sombrero vueltiao, aprendices de papá.

Que acorde tu frase: “La culebra sigue viva, la hemos desalojado y le hemos quitado oxígeno pero no pudimos derrotarla”. Exacto, multiplicaste las listas de prisioneros de guerra, arrinconaste a la guerrilla, esparciste  los paramilitares y promoviste las falsas desmovilizaciones pagadas con recursos públicos, mejor dicho, con plata nuestra.

Seguimos idolatrándote y renombrando a Estanislao con aquello de que el conflicto debe manifestarse, por eso debes seguir aplastando las ideas izquierdistas, mientras nosotros disfrutamos de los conciertos como el de Paul McCartney del que dijiste, fue gracias a ti y a tu seguridad democrática. Los de Lady Gaga y Madonna también te los agradecemos.

Ah, y como dice Zuleta: “Cuando uno habla tiende a prever el efecto que sus palabras producen en el otro, una seña de que le está cogiendo el sentido que uno quiere”, y todos te cogimos el sentido como borregos, uno detrás del otro.  El maestro coterráneo dice que un problema es una esperanza, la misma esperanza de nosotros de un país mejor y la misma esperanza tuya llenar  nuestras cabezas con tus trinos twitteros aprendiendo de la “voluntad de dominio” de Estanislao.

Esperemos que tus calumniadores se retracten, como Joseph Contreras quien equívocamente publicó en tu biografía no autorizada  que estuviste en el puesto 82 en la lista de los narcotraficantes más peligrosos de EE.UU y también Santos quién antes dijo que eras el segundo libertador de Colombia y ahora dice no entender tu actitud hacia él.

Esperemos también, que no te ocurra lo de Augustico Pinochet, que pasó de dictador ha enfermo procesado y que seas reelegido aunque inhabilitado para bien de toda tu santa tierra.

Nosotros continuaremos con la batalla de Zuleta de lo consciente y lo inconsciente, mientras nos dejamos perturbar y trastornar no por un texto como quiso ese profesor sino por tu discurso político con tus  inigualables palabras dulces y creíbles para nuestros oídos.

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