Santos y yerbas para males y dolencias

Olvídese de los dolores, de las penas, de los sufrimientos y del sistema de salud. Recurra al poder divino y a la naturaleza y notará mejoría en toda su existencia

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Por: Aseneth Cañas

 

Colombia goza de una amplia demanda en enfermedades y necesidades y los colombianos de una jugosa oferta a la hora de acabar con ellas.

Si el régimen subsidiado o contributivo al que está afiliado no le presta los mejores servicios en salud, no se preocupe, bote las tabletas de ibuprofeno, diclofenaco y acetaminofén y la orden para la cirugía de urgencia programada para el año siguiente y opte por volverse rezandero o yerbatero.

Si lo suyo es la primera opción, sepa que hay un santo para cada achaque y una vela para cada santo. Si prefiere la segunda, sepa usar las infusiones, los cocimientos, los jugos, los extractos, los polvos, las gotas, las esencias, los aceites, las pomadas, los ungüentos y, por supuesto, las yerbas. Aproveche que su tierra emana todas las plantas habidas y por haber.

Si sufre, por ejemplo, de cólicos estomacales, consuma penca de cabuya. Combata las lombrices con un purgante de ruda, paico y ajenjo y diríjase inmediatamente al baño. Para frenar la posterior diarrea, coma cogollos de guayabo agrio o préndale una vela roja a San Germán. San Arcadio también le será de gran ayuda a la hora de acabar con las indigestiones.

Si usted, señora, quiere acabar con la gordura, mezcle lenguavaca con romaza o invoque a San Isnardo. Desvanezca las várices con hojas de chamico o pídale el favor a San Ángel. Para las verrugas están las hojas siempreviva. Para los juanetes la adormidera. Para los calambres la genciana. Para las manchas faciales las flores de fique o recurra a San Armelio. Para la menopausia la zarzaparrilla o San Silvestre. Para la caída del cabello la ortiga y el romero o Santa Zoe. Para la ronquera de su marido dele gotas de yodo o el milagro se lo hará San Huberto. Para su impotencia sexual la tintura de marañón con perejil o Santa Eugenia. Para evitar la eyaculación precoz la maracuyá o san mozo. Para agrandar el pene, porque el tamaño sí es importante, la maca peruana o confórmese con santa bombita. Para las enfermedades de la próstata, evítele la cirugía del presidente Santos, sin anestesia general, dándole calditos de alcachofa y prohíbale que orine de pie, por ahí derecho no mojará el sanitario con las indeseables gotas de orina.

Para las fracturas coma orégano u órele a San Adrian. Para las heridas haga compresas de cola de caballo o eleve una plegaria a San Alejandro. Para después de un trasplante beba opio en cocción pero si teme una adicción concéntrese en San Almaquio o siga con santa tutela. En las quemaduras unte aceite de azucena o implórele a San Benito. Para la mordedura de un animal coma mata guaco o piense en San Simón. Para las caídas úntese pomada de uña de gato o pídale la mano a San Pelagio. Para los golpes haga pañitos de geranio o una suplica al mártir Facundo.

Las quejas colombianas también tienen opciones. Para encontrar trabajo, se debe recurrir a Santa Rita. Para que no falte el pan, está San Onofre o la coca que disminuye la sensación de hambre. Para trabajar hasta morir, por culpa de la casi inoperante ley de pensiones, existe San Serviliano. Para calmar la angustia, provocada por deudas, tome agüita de valeriana o pídale a san usurero. Para tener agua potable a las Empresas Públicas o a San Pedro para que llueva. Para que no se vaya la luz eléctrica, luego de la derribada de una torre de energía o del no pago de una factura, eleve una súplica a San Euquerio o a santa prendería. Para el matoneo que padecen sus hijos a San Porfilio o pimienta para que se defiendan. Para soportar al jefe a San Sinforoso o a santa caza noticias que le aconsejará no quedarse callado. Para no ser asesinado a San Fidel. Para no ser detenido a San Gordio. Para no ser perseguido a San Gregorio y a San Roque para protegerse de una enfermedad altamente contagiosa, que facilita la metástasis y que soportan los políticos, la cleptomanía.

La creencia en los santos ha tocado hasta las más grandes elites. En La Casa de Nariño reposan, por ejemplo, un cuadro de la Virgen del Carmen, La Monja de Botero, la escultura romana del dios Silvano y en el periodo del ex presidente Uribe estaba Santoyo, a quién pudo orarle así: “Benefíciame a mi y también a las autodefensas. Defiéndeme con tus interceptaciones. Chuza a mis enemigos. Cúrame de mi posible futuro cáncer de pulgar de tanto twittear y échate a ti la culpa de lo que has hecho”.

Para evitar discusiones está San Francisco. Para lograr reconciliaciones, San Nicoforo. Para las penas de amor, Santa María Magdalena o san desquite. Para la soltería, Santa Manuela o San Antonio, póngalo de cabezas y repita su oración: “Escúchame, Toño mío, óyeme santo glorioso, consígueme un baboso que se atreva a ser mi esposo”. Para encontrar cosas perdidas a San Cucufato y diga: “Con este pañuelo los huevos te ato y hasta que mi objeto no aparezca no te los desato”. Para limpiar la casa de ratas y cucarachas a San Pantaleón y diga: “aleja las ratas que abundan en mi recinto y todos los otros recintos: aduaneros, fiscales, policiales, administrativos y ministeriales. Desaparece con tu poderoso manto las cucarachas, los carroñeros, los gusanos y las culebras ponzoñosas que andan por doquier simulando ser seres de otro parecer”. Por último, Para parar un aguacero ahórrese los cuatro millones de pesos que cuesta la contratada de un chamán y pídale a San Ambrosio que el agua pare ya.

Diríjase, entonces, a comprar escapularios, camándulas, oraciones, velas y yerbas. Olvídese de los dolores, de las penas, de los sufrimientos y del sistema de salud. Recurra al poder divino y a la naturaleza y notará mejoría en toda su existencia.

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