Un cuento de no acabar

Y así concluyeron uno, dos y tres, Chávez en el cielo, Maduro en el poder y “millonas” y millones de venezolanos esperando después de tantas protestas que la crisis pare ya.

aseneth2

 

 

 

El siguiente texto es la opinión y responsabilidad del autor y no compromete la opinión y responsabilidad del medio aquiestamos.net

 

Opinión

 

Por: Aseneth Cañas

 

Érase una patria sin nadita que exportar solo hierro, minerales, carbón, acero, aluminio y petróleo. Cultivaba caña de azúcar, maíz, arroz, papa, yuca, tabaco, naranjas, piñas y melones. No tenía que pescar sino peces, atún, sardinas, camarones, langostinos, lisas, gambas, truchas, pargos, meros y cangrejos y esta pobre patria no encontraba que exportar, cultivar ni pescar.

Todo empezó cuando en los años 1800, Simón el Bolívar, llamó a la revolución: “A ver la Independencia la quiero probar”, y un bicentenario después, en el mismo año de los diálogos de paz del Caguán, se sube al trono venezolano un comandante apellidado Chávez, quien halló en el camino a un camarada vecino y le dijo: “¡Amigo! venga usted conmigo, visitemos juntos a la isla caribeña, habrá cubalibre y habrá platanito”, desconociendo que prontamente se pondría madurito.

Tiempo atrás, Don Fidel, aprendiz del Che, un ideólogo revolucionario, preguntó al argentino: “¿Por qué tienes ideas tan grandes?” Y él respondió: “Son para enseñarte mejor a hacer la revolución”, “-Y ¿Por qué tienes esas manos tan grandes?-”, “-Son para acabar con la opresión-“ “-Y ¿Por qué tienes esas orejas tan grandes?-”, “-Son para escuchar mejor el clamor de un pueblo liberado de la sumisión-“. Pasada la rebelión y la muerte de Guevara el señor Castro, mentor del comandante, recibió regalos para su isla, cortesía del pueblo bolivariano, tras adoctrinar en ideas de socialismo y comunismo al futuro portador de un “tumor abscesado”.

La explotación de hidrocarburos, la nacionalización de empresas, así como la expropiación de grandes latifundios y tierras que fueron repartidas a quienes las querían labrar, fueron procederes de Hugo Rafael de mucho criticar pero tan legales como el cierre de medios de comunicación que incitaban a la división, amparados en una libertad de prensa que pareciera más bien un libertinaje populachero y oportunista. Ojalá vetaran en Colombia por los siglos de los siglos a Los Santodomingos, a los Ardillas Lulles, a los Santos, a los Londoño y a los Tobón, nacionalizaran a Bancolombia porque todo puede ser mejor y a movistar porque compartida la vida es más y expropiaran a ese 13% de propietarios dueños del 77% de las tierras colombianas y se las dieran al 80% de los pequeños campesinos microfundistas y ver así arracachas y remolachas en la hacienda Guacharacas de Uribe.

Chávez Frías, en el país de las maravillas, arrancó en un santiamén con un proyecto socialista bolivariano del Siglo XXI, basado en la filosofía y la economía marxista, la del alemán barbudo Karl Marx, quien quiso lograr una sociedad sin clases sociales, compartiendo los bienes producidos socialmente, con la inexistencia de la propiedad privada. El de la boina roja repitió antes de su velorio que “El socialismo hay que sentirlo hasta el tuétano de los huesos” y que “La patria es socialista o nunca será patria”.

Y como a rey muerto, rey puesto, el caraqueño Maduro coronó la silla presidencial del Palacio de Miraflores, el hijo del heredero de la obra revolucionaria, quien vive dando papaya a sus detractores, parece ser incapaz de controlar la crisis de una pobre patria sin nadita de escasez sólo de papel higiénico, de leche, aceite y café. La infortunada patria no tiene crímenes por penalizar solo homicidios, atracos, corrupción, tráfico de drogas y de armas y la pobre no encuentra que enjuiciar ni judicializar.

El creador del Ministerio de la Felicidad, con su estreno de la ley Habilitante que le otorga la autoridad para legislar al margen de la Asamblea Nacional y con su “reproducción de panes y penes”, no hace más que chistar que los empresarios amangualados con la oposición, habían urdido “una guerra económica”, desencadenante de la subida de precios y el desabastecimiento. ¿Podrá ser ésta una maniobra opositora para atinar a un golpe de estado? Después de escuchar al capitalista Manuel Sánchez, quien dijo que contra Petro hubo un complot organizado por contratistas, empresarios, concejales y órganos de control como la Personería y la Contraloría, es justo y necesario pensar que cualquier cosa pudiese pasar en una nación vecina, tan diferente y parecida a la vez. Si el desgraciado ex guerrillero se ganó la destitución del procurador y el presidente la ratificó después, al ex conductor del metro de Caracas pudieran también destronarlo para darle gustillo y complacencia a los opositores, a Uribe y a la USA, como si hubiera sido poco la defunción del promotor socialista.

Fusil, camuflado, boina y morral, tuvo cuanto quiso ese general, quien se aparece en forma de pajarito pero sin huevos de oro que fecunden otros próceres similares y acabar así con la dominación de un imperio yanqui personificado con el malencarado Tio Sam y una estatua con una antorcha en la mano que libera a unos y esclaviza a otros.

Y este pobre honoris causa, al morir de un infarto fulminante, no dejó más que caída de brechas entre ricos y pobres, un Producto Interno Bruto crecido, buenas relaciones comerciales con la tierra del tango, un superávit positivo, una baja en el analfabetismo y subidas de importaciones y exportaciones. Duerma en paz y Dios permita que logremos disfrutar de las ideologías de un Huguito que no va más y morir de otro mal.

Y así concluyeron uno, dos y tres, Chávez en el cielo, Maduro en el poder y “millonas” y millones de venezolanos esperando después de tantas protestas que la crisis pare ya. Y a modo de moraleja que desaparezca de una vez y por todas la división y sea bienvenida la reconciliación para acabar con los 100 mil asesinatos anuales, los 70 millones en la pobreza extrema, otros 75 sin agua potable, 100 millones acostándose con hambre y en la indigencia, sin hablar de la desnutrición, el trabajo infantil, la drogadicción y la contaminación que cobijan a América Latina, especialmente en los países liberados por Bolívar, quién dijo que: “Nuestra vida no es otra cosa que la herencia de nuestro país”, y ponerle freno a las discordias políticas por ser de izquierda, de derecha de un lado o del otro y vivir felices para siempre.

COMENTARIOS:

COPYRIGHT © 2013 aquiestamos.net - Prohibida su reproducción total o parcial.

Scroll to top